Sábado 31 de Marzo de 2012 00:00
Hablemos del vino, pero en serio
El vino, ese rico líquido que proviene de la uva y su fermentación, ese maravilloso manjar que tras su embotellado, ya sea más tarde o más temprano hace que personas sean capaces de pagar en algunos casos cientos e incluso miles de euros por poder degustar ese “brebaje” que durante siglos llevamos perfeccionando y conociendo en todos sus aspectos, tanto químicos como físicos.
En España podemos presumir de tener la mayor superficie de plantaciones de viñedos del mundo en porcentaje de tierra. Unos de los mayores productores de vino también del mundo, pero con cierta vergüenza lo digo, estamos a la cola de UE en consumo, ¡los penúltimos! En los países nórdicos beben hasta 6 veces mas vino que nosotros, y en Francia que es para mi nuestro más directo competidor en producción, la diferencia es también abismal y siendo mas ridículo aun, en Luxemburgo beben mucho más vino que nosotros, siendo un país muchísimo más pequeño que el nuestro, y es que en esto tenemos nosotros la culpa porque no hemos sabido o no nos han sabido educar a beber vino.
Todas estas reflexiones vienen porque como muchos ya sabéis, estoy haciendo el curso de sumiller en el Instituto de Formación Empresarial que pertenece a la Cámara de Comercio de Madrid y es uno de los cursos más reconocidos de Europa y el mundo, en cuanto a material impartido y enseñanzas. Tenemos el gran lujo de tener excelentes profesores y auténticos valedores del vino español que durante años han luchado por nuestro líquido en instituciones internacionales. Y son ellos también quienes quieren que la educación sobre éste cambie en nuestro país para evitar que algunas bodegas directamente exporten fuera, en vez de querer vender en nuestro territorio porque saben que aquí no van a vender nada. Hay que fomentar la cultura del vino desde pequeños y evitar ciertas imágenes que relacionan directamente el consumo con el alcoholismo. Pensar un momento cual ha sido la viñeta de toda la vida sobre un borracho, la botella de vino envuelta en papel mientras va cantando, yo tengo esa imagen de un comic de "Mortadelo y Filemón" que creo que no hay nadie que no les conozca. Hasta ahora nunca me había planteado lo dañina que es esa imagen, pero después de ver los números de consumo per cápita, uno se asusta de lo influenciables que somos. Pero luego, como bien nos dijo un buen profesor, uno ve series o películas en este caso americanas y se da cuenta de que el tratamiento que le dan al vino es totalmente distinto; es el punto más importante del comienzo de una cita, la botella de vino bien sea blanco o tinto.
Es curioso que incluso uno se va fuera de España ve que en algunos bares de copas te ofrecen la posibilidad de pedir copas de vino sobre todo en países anglosajones, y aquí te mirarían como al ser más extraño del bar y como si tuvieses casi un problema mental. Por poner mi propio ejemplo recuerdo que de pequeño, cuando me iba con mi padre a algún bar o taberna, él o bien pedía cerveza o vino y para mi siempre el vino de los niños, un mosto. No sabéis lo mayor que me sentía cuando bebía "vino" sentado sobre la barra del bar con 4 años y bebía lo mismo que los mayores, era una sensación indescriptible. Uno siempre intenta imitar al padre o madre y creo que la educación tiene que venir desde lo más temprano. Luego cuando cumplí los 16 años me empezaron a permitir probar el vino blanco o rosado que hubiese en la mesa. Es la manera más fácil de empezar en este apasionante mundo, vinos dulces, fresquitos y encima controlado por los padres. Al principio te saben mal y no te hace mucha gracia, pero poco a poco uno va cogiendo el gustillo y encima compartes un placer con otras personas y en familia. Tras esto, el paso a beber vino tinto que es más difícil viene solo y entonces ya lo tienes todo hecho. La gente que dice que no les gusta el vino, que prefieren la cerveza me llama bastante al atención, ¡cómo te puede gustar más un sabor amargo que uno dulce! No nos engañemos, eso es porque en casa no les enseñaron o no quisieron hacerlo. Los beneficios de una copa de vino al día son increíbles, es antioxidante, reduce el colesterol, lo recomiendan los cardiólogos, y un largo etcétera que no acabaría en mucho tiempo. Todas las denominaciones de origen, vinos de la tierra y pagos creo que también deben poner su granito de arena junto con todos aquellos que se dedican a la venta del vino han de cambiar esa imagen y cambiar esa mala publicidad y luchar por ello, porque si no no servirá de nada.
Hay que luchar porque la juventud que viene prefieran irse a un bar o cualquier otro sitio y degustar un buen vino que no algún destilado que ya da la sensación que está mejor visto eso que un zumo de uva fermentado. Y lo que me parece ya una falta de respeto es cuando me dicen que les parece muy caro el vino. Son capaces de pagar 30€ por una botella de ron, whisky o ginebra y encima comprar el refresco para acompañar, pero una botella de vino que algunas muy buenas pueden costar unos 8€ les parece caro, increíble. Puedo entender que en algunos bares o tabernas los precios son desorbitados, sobre todo cuando piden unos 3€ por una copa de vino, pero cuando hay gente que se queja del precio y paga 14€ por un maravilloso gintonic me parece que me están sinceramente tomando el pelo. Hace poco en mi trabajo me llamo mucho la atención ver que clientes extranjeros que vienen a España de vacaciones y pagan 3 o 5€ en algunos casos por una copa de vino están encantados porque les parece baratísimo ya que en sus países de origen pagan a veces el doble o el triple de lo que se están tomando aquí, o lo que es peor, de los propios vinos de su lugar de procedencia.
Para terminar me reitero en la necesidad de la educación desde muy pequeños que debe correr a cargo de la familia, de la responsabilidad de los medios de comunicación y publicitarios a la hora de hablar sobre el vino y que las bodegas luchen un poco mas por querer cambiar esto. Hay que dejar atrás los perjuicios sobre vinos que no sean Rioja o Ribera de Duero, que no digo nada malo de ellos, ni mucho menos, pero que hay zonas de España que están sacando unos vinos al mercado que no tienen nada que envidiar y bastante novedosos y que por falta de ventas se van directamente al mercado extranjero a vender sus productos. Tanto es, que hasta las bodegas más clásicas de este país están empezando a elaborar vinos de distintas maneras porque ven que en cierto modo la gente joven está empezando a demandar estos nuevos vinos alejándose de los clasicismos. Yo como futuro sumiller, espero, haré todo lo que esté en mi mano para dar la vuelta a esta situación que nos afecta a todos y que creo nos perjudica bastante.
José Luis G. Vierecker


